LA
CANDELARIA EN PUNO
La
fiesta más importante del departamento de Puno, ubicado en la
sierra sur del Perú, en la frontera con Bolivia, está
dedicada a la Virgen de la Candelaria. El día central de esta
fiesta, denominado "el día", tiene lugar el 2 de febrero
de cada año. "El día" está precedido
por una novena de días de preparación llamado "novenario".
La fiesta se prolonga durante ocho días más, tiempo que
se denomina "octava". Resulta difícil saber cómo
la Virgen de la Candelaria se entronizó en Puno.
El
padre Rubén Vargas Ugarte señala el año de 1583
como el inicio del culto. La devoción a las candelarias está
muy extendida desde hace siglos en el Perú y en Bolivia, país
en el que existe otra Candelaria llamada Virgen de Copacabana, a quien
se celebra en tina rumbosa fiesta alrededor de la misma fecha. La Candelaria
puneña es una linda señora, cuyo rostro, dulce y sonrosado,
la aproxima más al mundo mestizo que al indio. Sin embargo, goza
de mucho prestigio entre los indígenas del Collao, quienes la
llaman Mamita Candelaria.
La
antigüedad peruana reverenció desde tiempos inmemoriales
a una figura femenina sagrada llamada Mama Pacha. La palabra pucha corrientemente
significa tierra: donde hemos nacido, la que nos da de comer y donde
finalmente descansaremos. En un sentido más profundo, también
significa espacio y tiempo. Pero la tierra que se vende, se alquila,
se pisa y la que los animales ensucian se denomina apa. Se diría
que la Virgen de la Candelaria, por ser sagrada, confunde con la figura
augusta de la Mama Pacha.
La
palabra narria significa madre. En el mundo indígena existe una
reiterada presencia de esta figura femenina maternal, donde se oye hablar
de la Mama Sara para nombrar a la madre del maíz, o de la Mama
Uchu para nombrar a la madre del ají, o de la Acso Mama para
nombrar a la madre de la papa.
La
madre en la familia indígena representa lo seguro, lopermanente,
el hogar, el alimento, la tierra. El padre, sin embargo, no tiene el
mismo prestigio. Por razones fáciles de comprender se aleja a
veces del hogar por viajes de negocios o trabajos en tierras lejanas:
él no representa el alimento, la cocina o cl fuego; él
no amamanta al niño, lactado en la esfera india, a veces, hasta
los tres años, ni lleva a su hijo en la espalda, lo que sí
hace la madre, trabaje o descanse, sujeto en una manta anudada en su
pecho.
En
los mercados o en los campos de la sierra, en Puno, no se ve hombres.
Las mujeres venden y compran, manejan el dinero, son dueñas absolutas
del menaje de la casa y deshierban la tierra. El niño, desde
pequeño, advierte la importancia de esta figura femenina materna
y aprende a amarla y a respetarla. En suma, pesa mucho más que
la figura masculina paterna. Los hermanos de la madre, en todo caso,
suelen ser las figuras masculinas que más cercanas están
al niño, acariciándolo, cargándolo y enseñándole.
Este
es uno de los motivos por el cual la devoción a la Candelaria
está tan extendida desde hace tanto tiempo. Los niños
miran a la Virgen con su hijo pequeño en brazos y con una canastilla,
tal como ven a sus propias madres todos los días. Así
aprenden a querer a la Mamita Candelaria desde muy pequeños.
La Virgen de la Candelaria se venera en el templo de San Juan -antiguamente
dedicado a los naturales-, el cual está situado frente a un pequeño
parque llamado Pino. Desde allí la Virgen siente por ellos una
predilección manifiesta. Sin embargo, la fiesta de la Mamita
Candelaria se inclina cada vez más por lo citadino y lo mestizo.
Esta
fiesta, originalmente indígena, pierde día a día
el apoyo campesino y es sustituido por cl de profesionales, universitarios
y funcionarios de las instituciones de la ciudad de Puno. Pero la fiesta
no ha disminuido en magnificencia; la Virgen sigue señoreando,
aunque se diría que en la actualidad va perdiendo en sacralidad
mientras que va ganando en profanidad. Desde un mes antes del día
central de la fiesta de la Virgen de la Candelaria se empieza a sentir
al anochecer, por todos los barrios de Puno, los sonoros golpes del
bombo y los agudos de las tareas, sucias y pincullos: se manifiestan
así los ensayos de los músicos y de los danzantes, la
revisión de los vestidos y la reparación de las mascaras.
Nueve días antes del señalado 2 de febrero, durante el
"novenario", se comienza a preparar 105 ánimos para
el magno acontecimiento.
Durante
cada uno de estos días un devoto asume las tareas que le corresponden.
Así, son nueve devotos los que sustentan cl 'novenario",
decorando el templo, preparando la iluminación y la música,
y asistiendo a tres misas por día. A este rito se le llama "misa
chica": cada día se inicia con la misa de aurora, que se
Miela en el templo muy de mañana, y que es quizás el acontecimiento
más tierno y sobrecogedor, en el que se siente la mayor proximidad
de la figura maternal de María. El día central de la festividad,
el 2 de febrero propiamente, empieza con el "alabo", que saluda
estrepitosamente la llegada de la fiesta.
Es
éste un tiempo feliz de holganza y de hartazgo. Un personaje
importante de la fiesta de la Candelaria es el "alferado",
o sustentador de la fiesta, que para ello se ha preparado durante un
año entero. Familia y amigos colaboran con el "alferado"
a sobrellevar el duro cargo. La imagen de la Virgen de la Candelaria
luce radiante con su vestido nuevo, todo bordado en oro, que el "alferado"
ha mandado a confeccionar. El templo está lleno de flores y de
cirios, los que han sido portados por niños y jóvenes
cumpliendo con una antigua costumbre denominada "entrada".
A mediodía se lleva a cabo una solemne misa de fiesta que cuenta
con la asistencia de todas las autoridades del departamento de Puno.
Por
la tarde la imagen de la Virgen sale en procesión, últimamente
señoreando sobre una balsa de totora y no sobre el trono tradicional
que se usaba hasta hace algunos años. Diversos conjuntos de danza
vienen a saludar a la Candelaria y a acompañar la procesión,
los que, tina vez terminada, se apoderan de toda la ciudad, creando
así un ambiente de inmenso júbilo. Estos conjuntos de
danza son de dos tipos: los que vienen de afuera, desde las provincias
y distritos (Ácora, isla de Takile, Lampa, Chucuito, Platería,
Piehaeani, Pallalla, etcétera), y los que pertenecen a los barrios
de la capital (Porteño, Mañazo, Huasapata, la Universidad,
etcétera).
La
procesión recorre las principales calles de Puno, deteniéndose
en altares preparados ex profeso.De todos los balcones y de los arcos
floridos cae una incesante lluvia de flores que baña él
anda de la Virgen al pasar. En suma, el homenaje a la Candelaria es
ostentoso pero profundamente afectuoso. Los fieles contemplan a la Virgen
María como la madre de todos, que vio nacer a todos y que cerrará
los ojos de todos.
Finalizado
el día central de la fiesta de la Candelaria, se suceden ocho
días más de celebraciones denominados "octava",
durante la que se elige al nuevo "alferado" y durante la que
nuevos devotos procuran que El fin de fiesta supere todo cuanto anteriormente
pudo ocurrir. La Virgen luce nuevos atuendos y fuegos artificiales de
cada noche son, a su vez, más complicados y costosos. El último
día de la "octava" termina con la cacharrera, o despedida.
La
Candelaria sale a las puertas del templo y echa una mirada a su ciudad
por última vez hasta cl próximo ano. Cada conjunto de
danza manda a celebrar una misa, comenzando la primera en el alba y
sucediéndose una a otra durante todo el día. Todas las
misas terminan con una demostración de baile y de música
exclusiva para tan dulce señora, convirtiendo este último
día en un rosario de celebraciones y espectáculos que
casi no tiene fin. Al final la Virgen se retira al interior del templo
y la fiesta concluye.
Es
fundamental añadir que, a lo largo de toda la festividad de la
Virgen de la Candelaria, a cada uno de los grupos de danza mencionados,
sea de afuera o de la ciudad, le es asignado un día especial
en el cual tiene la oportunidad de rendir homenaje a la Virgen, mandando
a celebrar una Misa luego de la cual danza en el atrio del templo para
finalmente ingrese. De una parte, los grupos de las fieras realizan
danzas Indígenas tradicionales tales como ehoquclas, puli-pulis,
ayaraehis o chirihuanos. Estos bailes provienen de pueblos o comunidades
que hasta el día de hoy conservan viejos desarrollos coreográficos.
De
otra parte, los conjuntos de la ciudad de Puno realizan danzas de origen
hispano tales como carnavales, diablas o mestizas, o de origen negroide
tales como la morenada o el rey moreno. Estos bailes están inspirados
en despliegues coreográficos no aborígenes. Se ejemplificará,
para el primer caso, con la danza indígena ehoquclas. Esta es
una danza que alude al chaco, o toma antigua de caería comunal.
Los danzantes concentran un ruedo de cazadores que trata de apresar
a una vicuña. La vicuña está representada por un
bailarín que sostiene en brazos a un animal tierno o a uno muerto
y disecado.
Los
cazadores llevan pértigas unidas por un cordel del que penden
lanas de Colores o trozos de telas también de colores, que agitan
a fin de asustar a la vicuña, rodearla y hacerse de ella. Pero
en torno también se mueven anquis, o espíritus de la montaña,
que son los propietarios de animales silvestres tales como vicuñas,
huanacos, sures, vizcachas y que son representados por hombres con ponchos
adornados con vellones de lana. La acción es como sigue: el bailarín
que representa a la vicuña se mueve alegremente gozando de su
libertad, hasta que los bailarines que representan a los cazadores empiezan
a rodear al animal, que, inquieto, se pone a correr de un lado a otro.
El
cerco de cazadores se va cerrando hasta que apresa a la vicuña.
Mientras tanto, los anquis observan, vigilantes, a fin de que no se
maltrate al animal. Para el segundo caso, danza de origen hispano, se
tomara como ejemplo a la diablada. Los extirpadores de idolatrías
vieron, en muchas de las expresiones indígenas tales como la
música, la danza y vestidos, señales de adoración
a ídolos desconocidos y peligrosos para los europeos. Hubo entonces,
por parte de los españoles, persecución y destrucción
de las creencias nativas.
Algunas
de estas expresiones indígenas se resistieron tenazmente, aunque,
con el correr del tiempo y por obra del poderío español,
lo indócil llegó a volverse dócil y se adaptó
finalmente al nuevo culto cristiano. Otra manera de imponer el pensamiento
y los tesos occidentales en América fue a través de la
importación desde la lejana península de algunos bailes
populares que fueron aceptados por los nativos.Entre estas danzas había
las que contenían principios confesionales como, por ejemplo,
la lucha entre el bien y el mal. El bien era representado por ángeles
y el mal, por demonios. Otro de las tenias era el triunfo del arcángel
Miguel sobre los siete pecados capitales.
Estas
danzas, para efectos del adoctrinamiento, incluían parlamentos.
Miguel de Cervantes las llamaba "danzas habladas". La diablada
parece haber sido una de estas danzas. Los demonios de la diablada Originariamente
siete, en representación de los siete pecados capitales, y cada
uno de ellos recitaba un parlamento. Pero cl arcángel Miguel
luchaba contra ellos y finalmente los humillaba y vencía. Toda
danza es como un ser vivo que nace, se desarrolla bien o mal y sobrevive
o muere. La diablada es un caso de éstos.
En
tiempos modernos ya no se recurre a los parlamentos y en los últimos
años se ha visto diablas con decenas y hasta una centena de demonios
y con numerosos ángeles y otros personajes añadidos e
incluso fuera de lugar. Los conjuntos se mueven con sus propios acompañamientos
musicales: los de afuera, con instrumentos tradicionales como los sucias,
tareas, quenas y pincullos, y los de la ciudad, con grandes bandas de
música.
La
presentación de estas bandas define una marcada competencia,
en la que, a veces, a fin de superar al vecino, se contrata a afamados
músicos bolivianos que vienen de Orujo, Cochabamba o La Paz.
Les vestidos de baile también son diferentes según sean
del campo o de la ciudad. Los primeros son modelos tradicionales que
tipifican a cada lugar, mientras que los de la ciudad de Puno son "de
luces", confeccionados en talleres que trabajan todo el año
bordando en oro y en plata ropajes de mucho aparato. Estos ricos vestidos
bordados también se alquilan y en la actualidad hay en Puno zonas
comerciales florecientes que los ofrecen en muchas variedades y a todos
los precios.
Se
cuenta que en el siglo XVIII, durante el gran levantamiento de Túpac
Amaru y sus lugartenientes puneños Vileapasa, Andrés Ingaricona,
Ramón Ponce y otros, la ciudad de Puno fue rodeada por estos
personajes insurgentes. El tronar de las trompetas de caracol, el incendio
de las hogueras durante la noche y los incesantes alaridos de los sitiadores
sorprendieron e hicieron temblar a la población puneña.
Es entonces que los lugareños aterrorizados volvieron los ojos
a la Virgen de la Candelaria, que fue sacada inmediatamente en procesión.
Al
día siguiente los sitiadores rebeldes se habían retirado
sin llegar a saberse qué es lo que los movió a ello. Las
danzas, la música, el vestuario y, en fin, todo el desarrollo
de la fiesta de la Candelaria, expresa de los puneños una inmensa
gratitud a la Virgen por los favores recibidos en el pasado y en el
presente.