CIUDADELA DE BARRO
Chan Chan. En el corazón del estado chimú, junto a la actual ciudad de Trujillo, se encuentran las ruinas más extensas del Perú. Son las de Chan Chan, cuya construcción comenzó sobre bases más antiguas.

Chan Chan, «la ciudad de barro más grande del mundo», se extiende por una superficie de 20 km2.
Los muros fueron edificados con adobes y adobones y levantados sobre fundamentos construidos con piedras y tierra.

El sector central cubre un área de 6 km2, en la que se yerguen nueve unidades amuralladas en las que son incorporados recintos, pirámides y grandes áreas excavadas llamadas huachaques, que eran campos de cultivos que germinaban con la humedad del subsuelo.
Las diversas unidades arquitectónicas de Chan Chan han sido bautizadas principalmente con nombres de destacados arqueólogos: Tschudi, Uhle, Tello, etc. Uno de los conjuntos amuralla dos, el de Tschudi llamado así en honor al estudioso suizo Johann J. Von Tschudi cubre un área de 480 x 455 m; la muralla que lo circunda alcanza una altura de hasta 7 m.
Es la unidad mejor conservada y fue parcialmente restaurada en los años sesenta por Francisco Iriarte Brenner. Presenta paredes ornamentadas con motivos simbólicos estucados.

Viviendas sencillas rodeaban los complejos arquitectónicos de Chan Chan, del mismo modo como los actuales asentamientos populares crecen en torno a Lima y a otras ciudades.
Las paredes de Chan Chan tanto como las de las huacas o pirámides presentes en el entorno, se caracterizan por su decoración estucada expresada con pequeños diseños conocidos como «arabescos». Estas figuras eran elaboradas en las paredes de barro todavía húmedo.
Michael E. Moseley, luego de sus investigaciones 1967-1969 en Chan Chan, argumentó que sus unidades arquitectónicas habrían sido levantadas sucesivamente por los régulos de la dinastía de Tacaynamo.
Y que cada «palacio» habría sido sellado a la muerte del mandatario, para albergarlo conjuntamente con sus servidores. De esta manera, los palacios se habrían transformado en enormes catafalcos.
Al respecto debe recordarse que hay noticias en antiguas crónicas que mencionan esta costumbre.
Por ejemplo, la que relata el mito Ñaymlap específica que el cadáver de este personaje fue sepultado «en el mismo aposento donde había vivido»; la tradición de no heredar ni habitar en la morada de un personaje finado, subsistió aún en tiempos del Incario.
En la periferia de lo que conforma el núcleo de Chan Chan se levantan numerosos edificios o huacas, tales como la huaca Arco Iris o El Dragón, la huaca Esmeralda y otras.

De las tallas de madera que han aparecido en este sitio nos ocupamos seguidamente.
LA CULTURA CHIMU
Al aproximarse el año mil de la era cristiana, la influencia Tiahuanaco-Huari experimentó modificaciones y paulatinamente fueron abriéndose paso nuevas formas de cultura regional.
En territorio liberteño, este proceso culmina con el surgimiento de la cultura costeña conocida como chimú. En la cordillera liberteña, entre otras expresiones, está representada por Huamachuco.
La cultura chimú se nutrió de las tradiciones anteriores que se dieron en la costa norte, especialmente de la mochica y de la de Tiahuanaco-Huari; la de Huamachuco de sus propias tradiciones locales e igualmente de ingredientes culturales Tiahuanaco-Huari.
El centro de los chimú(es) fue Chan Chan, situado en el valle de Moche, que otrora fuera eje de la cultura mochica.
Desde aquí los chimú(es), incorporaron las diversas agrupaciones asentadas en la costa, desde Tumbes hasta Paramonga, e incluso organizaron incursiones que los llevaron hasta el valle del Rímac. Terminaron así por constituir un poderoso estado regional, que con el correr de los siglos terminó siendo anexado al Incario.
ORIGEN MISTICO
Tacaynamo, Fundador mítico. Así como sobre el valle de Lambayeque se dispone del mito de Ñaymlap, para el valle de Moche y el origen de los chimú se cuenta con el relato mítico de Tacaynamo, recogido en los primeros años del siglo XVII por un cronista anónimo.

Según este mito, Tacaynamo desembarcó en las playas del valle de Moche, al frente de una flota de balsas.
Establecido en las nuevas tierras fundó una dinastía, que comprendió a veinte gobernantes. Uno de ellos fue el gran conquistador Minchanzaman, que partiendo de Chan Chan extendió los dominios de los chimú(es) hasta Tumbes.
Por el sur los chimú (es) llegaron hasta Huaura; y hasta el valle del Rimac, donde fueron batidos y emprendieron la retirada.
Con el tiempo Minchanzaman tuvo que afrontar problema que para los chimú (es) significó la expansión de los gobernantes incas del Cuzco, que finalmente ocuparon y anexaron íntegramente el territorio chimú al Incario.
Bajo la dominación incaica, Chumun Caur, hijo de Minchanzaman y de Chanquirguaguan, fue designado gobernador del antiguo territorio chimú. Al llegar los españoles al Perú un hijo suyo, Guaman Chumu, se hallaba por mandato de los incas al frente del gobierno regional chimú.
En los siglos XVI y a XVII los descendientes de Guaman Chumu siguieron a fungiendo en la costa norte de curacas o caciques, detentando algunas prebendas pero investidos tan sólo de un poder teórico o simbólico.